Serie de pensamientos, que ocurren cerca de media noche.

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Él tenía la habilidad de destrozarme con dos palabras. Que a muchos hubieran alegrado pero a mi, que sabia el significado de ellas, me provocaban tristeza.

Él no era malo, pero sus acciones en parte me lastimaban. Yo era una tonta con la vista nublada, del cariño que le tenía. 

Mi mente me decía que me alejara, pero mi corazón me impedía hacerlo. Hubiera vuelto a tomar la misma decisión una y otra vez. Con tal de ver su cara sonriente hacia mi, con tal de saber que era tenerlo cerca así, con tal de escucharlo decirme esas palabras. 

Con tal de tener sus ojos en mi, y pensar que creía que era la más linda que había visto, que aceptaba como era y que me hacia querer superarme para mi bien.

Él es un tormento para mi mente, me tiene por las nubes feliz pero en segundos me regresa a la tierra en un golpe seco cuando recuerdo nuestra realidad.

Él me quiso pero no como yo lo quise, y no sé si eso fue lo que me mató al final, si saber que me quería o el que no lo haría como yo lo hacía.