Atardecer 

Hoy vi el atardecer y extrañamente te recordé.

Todos tienen atardeceres. Todos los ven desde diferentes perspectivas. Alegres, melancólicos, tristes, sin emoción alguna.

He tenido atardeceres diferentes toda mi vida. Hubo un tiempo que pensé mis atardeceres tenían un orden: emocionantes, felices, tristes y sin emoción alguna.

Con el tiempo comprendí que no siempre es así, algunos serán en esa secuencia y otros serán mixtos.

Ultimamente, he tenido atardeceres tranquilos, ocasionalmente tengo atardeceres mixtos. 

Como el de hoy; Tomé una siesta y me desperté pasadas las cuatro de la tarde. Pude ver el atardecer, y se sintió melancólico y sin emoción al mismo tiempo.

Me desperté con una sensación extraña, extrañando los besos que compartimos, tu risa y tu rostro. Queriendo escribirte y comentartelo, pero terminando guardándome esas palabras.

11:17

11:17. Pensamientos incoherentes

Con el paso del tiempo aprendemos que muchas veces las cosas que nos gustan, son las que nos lastiman al final.

Yo adoraba el clima frío, pero era el que más me afectaba en salud. Hacia que me costara respirar y me doliera el pecho, sin embargo en partes me daba serenidad y comfort.

Aunque sabía que desearlo era malo para mi, allí me encontraba disfrutándolo cada vez que tenía la oportunidad.

Era casi la misma sensación que tenía cuando estaba con él.

Serie de pensamientos, que ocurren cerca de media noche.

Él tenía la habilidad de destrozarme con dos palabras. Que a muchos hubieran alegrado pero a mi, que sabia el significado de ellas, me provocaban tristeza.

Él no era malo, pero sus acciones en parte me lastimaban. Yo era una tonta con la vista nublada, del cariño que le tenía. 

Mi mente me decía que me alejara, pero mi corazón me impedía hacerlo. Hubiera vuelto a tomar la misma decisión una y otra vez. Con tal de ver su cara sonriente hacia mi, con tal de saber que era tenerlo cerca así, con tal de escucharlo decirme esas palabras. 

Con tal de tener sus ojos en mi, y pensar que creía que era la más linda que había visto, que aceptaba como era y que me hacia querer superarme para mi bien.

Él es un tormento para mi mente, me tiene por las nubes feliz pero en segundos me regresa a la tierra en un golpe seco cuando recuerdo nuestra realidad.

Él me quiso pero no como yo lo quise, y no sé si eso fue lo que me mató al final, si saber que me quería o el que no lo haría como yo lo hacía.

Nosotros, los niños tristes. 

Los que somos obligados a vivir una realidad que no queremos

Desde chicos nos enseñan que el mundo de grandes nos tratara de manera espantosa. Habrán caidas, pérdidas, errores y demás.

La realidad es que es así. Vamos a perder muchas cosas, pero en medida a que lo hagamos ganaremos otras.

Nos vamos a caer infinitas veces, vamos a llorar, y cometer errores que nos harán querer desaparecer.

Pero la vida lo compensa, muchas veces las cosas que nos afectan en un momento, después se convierten en una bendición. Pues nos abren puertas a diferentes lugares, que no habrían sido posibles si nos quedaramos estancados donde estamos.

Nos enseñan que no debemos de sentir desesperación, o sentirnos desubicados. Pero es normal sentirse perdido. No nacimos en un lugar para quedarnos toda la vida allí. Queremos libertad, felicidad.

De esa rosa que nos pintan las historias de la televisión. De esa que leemos en libros, de la que creemos no existe.

Sin embargo, la felicidad no siempre radica en lo que esta aprobado como felicidad por la sociedad.

Actualmente, con una economía decadente, violencia e inseguridad, cosas sencillas son lo que dan felicidad.

Con un sistema educacional impuesto, sin que se nos consulten, siendo presionados a cumplir estándares para saber si somos lo suficientemente buenos o no, nunca llegando a ser lo mejor.

Con los corazones deshumanizados por la violencia, por muertes diarias, por guerras y por discriminaciones.

Con la mente gris por los pensamientos que nos imponen para hacernos creer qué es lo que nos hará bien o que no.

Con las manos atadas por no ser lo suficiente relevantes o importantes para hacer alguna acción que genere un cambio.

Con vendas en los ojos que nos colocan para ocultarnos la realidad.

Intentamos sobrevivir, en todos los ámbitos pero no podemos. Terminamos sucumbiendo en una desolación.

Nos sentimos inutiles, tristes, desechos y fracasos.

Nuestra felicidad se reduce a poder tener dinero suficiente para comer y tener un cuarto como hogar.

Aquellos que se atreven a no seguir el estereotipo, son golpeados por el doble de fuerza de aquellos que se permiten ser doblegados.

Son los que se atreven a salir del sistema educacional impuesto, que tiene el corazón a flor de piel dispuesto a ser golpeado por los verdaderos sentimientos. Con mentes de colores revolucionarios, con las manos libres y los ojos sin obstrucción.

Son esas personas que aceptan que la vida no es siempre bella, que todo se complementa y que es cuestión de disfrutarla.

Son aquellos que no tienen miedo de hablar en voz alta lo que su mente piensa. Aquellos que saben que saldrán golpeados doblemente pero que al haber roto las cadenas de preocupaciones que nos imponen, serán felices.

No siempre será rápida la felicidad, pero valoran cada momento que tomó llegar a ella. Sueño con que un día haya una mayoria de ellos, que de aquellos que viven con el cerebro apegado a reglas y el alma rota.

1.

Todo lo escrito lleva algo oculto, se entienda o no.


(Leer instrucciones para entender mejor esto)

Las cosas que decimos no son siempre lo que sentimos. Ocultamos mucho y poco hablamos, por miedos infundidos en nuestra alma para mantenernos sin acciones.

Instrucciones para leer y entender:

*cursivas: mentiras que me digo.

*Negritas: verdades que siento.

*Normal: cosas que no entiendo o me han dicho.

No me gustas

No me gustas

No me gustas

Dicen que repetir varias veces un pensamiento y acción que deseamos hace que eso se vaya pero es mentira. 

No quiero conocerte más

No quiero conocerte más

No quiero conocerte más

Quizas no quieres. Yo quería conocerte más, verte más, tus secretos y tus anhelos. Ayudarte y verte cumplirlos.

Saber que estabas tranquilo, que te sentías en paz.  Hablar de cosas normales, hablar de aliens y demás. Temas bizarros y temas prohibidos. 

Saber lo que tu mente y corazón siente, sin miedo y que pudieramos superarlo juntos. 

Pero tu no quieres.

No me duele

No me duele

No me duele.