2.

Qué hacer con todos esos nombres lindos con los que te quiero llamar, que se quedan atascados en mi garganta y que son los que no me dejan seguir el día en paz.

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Nosotros, los niños tristes. 

Desde chicos nos enseñan que el mundo de grandes nos tratara de manera espantosa. Habrán caidas, pérdidas, errores y demás.

La realidad es que es así. Vamos a perder muchas cosas, pero en medida a que lo hagamos ganaremos otras.

Nos vamos a caer infinitas veces, vamos a llorar, y cometer errores que nos harán querer desaparecer.

Pero la vida lo compensa, muchas veces las cosas que nos afectan en un momento, después se convierten en una bendición. Pues nos abren puertas a diferentes lugares, que no habrían sido posibles si nos quedaramos estancados donde estamos.

Nos enseñan que no debemos de sentir desesperación, o sentirnos desubicados. Pero es normal sentirse perdido. No nacimos en un lugar para quedarnos toda la vida allí. Queremos libertad, felicidad.

De esa rosa que nos pintan las historias de la televisión. De esa que leemos en libros, de la que creemos no existe.

Sin embargo, la felicidad no siempre radica en lo que esta aprobado como felicidad por la sociedad.

Actualmente, con una economía decadente, violencia e inseguridad, cosas sencillas son lo que dan felicidad.

Con un sistema educacional impuesto, sin que se nos consulten, siendo presionados a cumplir estándares para saber si somos lo suficientemente buenos o no, nunca llegando a ser lo mejor.

Con los corazones deshumanizados por la violencia, por muertes diarias, por guerras y por discriminaciones.

Con la mente gris por los pensamientos que nos imponen para hacernos creer qué es lo que nos hará bien o que no.

Con las manos atadas por no ser lo suficiente relevantes o importantes para hacer alguna acción que genere un cambio.

Con vendas en los ojos que nos colocan para ocultarnos la realidad.

Intentamos sobrevivir, en todos los ámbitos pero no podemos. Terminamos sucumbiendo en una desolación.

Nos sentimos inutiles, tristes, desechos y fracasos.

Nuestra felicidad se reduce a poder tener dinero suficiente para comer y tener un cuarto como hogar.

Aquellos que se atreven a no seguir el estereotipo, son golpeados por el doble de fuerza de aquellos que se permiten ser doblegados.

Son los que se atreven a salir del sistema educacional impuesto, que tiene el corazón a flor de piel dispuesto a ser golpeado por los verdaderos sentimientos. Con mentes de colores revolucionarios, con las manos libres y los ojos sin obstrucción.

Son esas personas que aceptan que la vida no es siempre bella, que todo se complementa y que es cuestión de disfrutarla.

Son aquellos que no tienen miedo de hablar en voz alta lo que su mente piensa. Aquellos que saben que saldrán golpeados doblemente pero que al haber roto las cadenas de preocupaciones que nos imponen, serán felices.

No siempre será rápida la felicidad, pero valoran cada momento que tomó llegar a ella. Sueño con que un día haya una mayoria de ellos, que de aquellos que viven con el cerebro apegado a reglas y el alma rota.

1.


(Leer instrucciones para entender mejor esto)

Las cosas que decimos no son siempre lo que sentimos. Ocultamos mucho y poco hablamos, por miedos infundidos en nuestra alma para mantenernos sin acciones.

Instrucciones para leer y entender:

*cursivas: mentiras que me digo.

*Negritas: verdades que siento.

*Normal: cosas que no entiendo o me han dicho.

No me gustas

No me gustas

No me gustas

Dicen que repetir varias veces un pensamiento y acción que deseamos hace que eso se vaya pero es mentira. 

No quiero conocerte más

No quiero conocerte más

No quiero conocerte más

Quizas no quieres. Yo quería conocerte más, verte más, tus secretos y tus anhelos. Ayudarte y verte cumplirlos.

Saber que estabas tranquilo, que te sentías en paz.  Hablar de cosas normales, hablar de aliens y demás. Temas bizarros y temas prohibidos. 

Saber lo que tu mente y corazón siente, sin miedo y que pudieramos superarlo juntos. 

Pero tu no quieres.

No me duele

No me duele

No me duele.

E•MO•TION: Carly Rae Jepsen (Crítica)

Comenzaré dando una introducción de quién es Carly Rae Jepsen. Si bien es conocida como la artista del single “Call me maybe” que nos demuestra la historia de una chica que le da su número de mil y un maneras a una persona que recién conoce para poder hablarle porque le ha gustado, ella es mucho más.

Siendo canadiense y con una carrera musical desde el 2008, que despego justo con el single de “Call me maybe” (2012), ha publicado 3 álbumes formales, más un mini álbum derivado de su último álbum formal.

En esta oportunidad estaré refiriéndome en especial a Emotion, el cual fue su último álbum, publicado en 2015 y que posteriormente obtuvo una segunda parte el 2016. Si bien Emotion es su mejor álbum hasta ahora, tanto en sonido, producción y letras, durante sus inicios, las canciones de ella se han caracterizado por llevar un mensaje y no constantemente repetir una frase tras de otra (acá no entra Call me maybe).

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Tormento bello

Verlo es una tortura.
De los más bellos y deliciosos que se puedan tener.
No tenerlo me quema, rompe y destroza.
Observarlo ser con otras me hiere.
Quisiera poder hablarle y decirle lo que enrealidad mi alma siente por él.
En temas como este yo conservo aun inocencia.
De una niña enamorada, a una mujer apasionada.
Dios sabe que quisiera olvidarlo, que su cara me hace daño y que me va envenenando de poco a poco.
Quisiera morir, para entonces en mis últimos momentos revivir todas las veces que he podido verlo.

Vaivén

“Cambio o variación inesperada en la situación o estado de las cosas”

Comenzó una noche, él despertó sudando frío y con la respiración agitada. Sus pupilas dilatadas por el terror y el constante temblor en sus manos, no le permitieron calmarse. Buscando entre las sábanas el control remoto del televisor, escuchó un estruendo; Los gritos de sus vecinos, hicieron eco en sus oídos y como si hubiese estado en llamas su cama, saltó de ella.

Las paredes comenzaron a hacer cada vez más pequeñas y pronto todas las cosas en cerca de ellas quedaron aplastadas, dejándolo a él solo en el medio, esperando a tener el mismo destino. Podía sentir como el aire comenzaba a disminuir, haciendo que su garganta ardiera y que su boca se quedara seca. De rodillas en el suelo, esperó a morir…Los minutos pasaron y se vio finalmente rodeado de cuatro paredes, sus brazos tanto como sus piernas estaban adormecidos y el aire se reducía cada vez más.

Sin embargo eso no afectó el movimiento de las paredes, sus brazos fueron estrellados de manera violenta contra su torso. Una pierna cedió y entonces el sonido de algo quebrado y el calor en su pierna fueron acompañados de los gritos de dolor que sintió. Luego la otra pierna, la sangre corría debajo de él y su vista comenzó a nublarse, algo dentro de su pecho hizo ruido y supo entonces que sus costillas dieron de sí, brotes de sangre salieron de su boca y finalmente dejó de respirar.

Despertó de nuevo. Su habitación estaba como antes, como si nada hubiera pasado. Esta vez, tomó sus cosas y salió de allí. Todos seguían durmiendo y ningún ruido se escuchó. Caminó lo más rápido que pudo, saliendo a la calle observó todas las otras casas. No había señal alguna de que lo que había experimentado fuera real. Solo fue una pesadilla, se dijo a él mismo.

Entonces el mismo estruendo se escuchó. Y presenció cómo las casas a su alrededor comenzaron a encogerse hasta quedar como un pequeño cubo, de ellos salían líquidos que él no tuvo que averiguar que eran. Corrió, hasta que sus piernas cedieron. Se vío en un campo, vació y de pronto el cielo se iluminó, como si horas hubieran pasado.

El sol quemó su piel, él decidió sentarse. Cerró sus ojos, pero tuvo que abrirlos de nuevo cuando el sol fue bloqueado de su piel, arriba cientos de cuervos volaban, esperando como lo harían los buitres, un escalofrío recorrió su espalda. Ellos se lanzaron violentamente contra él.

Sus picos abrieron su piel rápidamente, el sonido de su carne siendo rasgada y su sangre escurriendo como cuando el hielo se vuelve agua, no le permitieron pensar. Fue allí, cuando un cuervo se posicionó en su cara, colocando sus patas cerca de sus ojos.

Él se quedó sin poder mover sus brazos, rezó, a todos los santos que pudo tener en su mente en ese momento pero nada lo ayudó; El cuervo entonces enterró sus garras profundamente, clavandolas en los ojos, la oscuridad lo cegó y el miedo inundó su cuerpo, su cara lloraba sangre y el dolor era tan insoportable que pidió calladamente morir rápido, pero eso no pasó.

Volvió a despertar. Misma habitación, misma hora, mismo todo. Decidió que no podía salir pero no podía quedarse tampoco, debía haber alguna solución para eso, no era un sueño y no era una realidad.

Era estar atrapado en un vaivén. Esta vez, él se dirigió a la parte más alta de su casa, y esperó a que algo sucediera, pero no hubo ni un sonido y no vio tampoco cuervos. El aire frío en su cara, le dio unos minutos para no pensar en nada, lo relajó por completo. Entonces a lo lejos, los árboles comenzaron a ceder, cayéndose en todo lo que se encontraba a su paso.

El agua lo tomó por sorpresa, abajo en la calle se veía a los carros, árboles, postes de luz y cualquier objeto mal posicionado siendo llevado con fuerza. Su casa se movió y una ola de no más de diez metros de alto, azotó todo. El aire en sus pulmones faltó, su cuerpo fue violentamente estrellado contra todos los objetos que el agua llevaba. Una puerta se estampó contra su espalda, provocando que su boca se abriera por el dolor.

Él pensó, que si esta iba a ser la manera en la que iba a morir, entonces la aceptaría porque habría sido la menos dolorosa y más rápida. Sus ojos se cerraron y dejó que la oscuridad lo llevará una vez más.

Pero volvió a despertar, con las veces aprendió a tener más y más tiempo entre cada muerte. Sabía cuando una iba a doler mucho más que la otra. Experimentó de todo, el fuego, agua, que lo enterraran vivo, morir cayendo y muchas otras maneras más.

Siempre despertaba en el mismo lugar, comenzando de nuevo otra vez pero aprendió a poder llevar sus armas en cada muerte siendo capaz de despertar con ellas de nuevo. No sabía en dónde estaba, cómo llegó allí o que lo devolvía a la vida.

Con el tiempo comenzó a buscar solo su supervivencia, y lo más extraño de todo es que nunca había visto a ninguna persona, ni animales. Parecía como si sólo él existiera, solo el sufría ese destino, de morir una y otra vez.

¿Habría tenido familia? ¿Qué había sucedido con ellos? ¿Estarían vivos pero en otro lugar y sufriendo lo mismo que él? Esas preguntas lo cansaban cuando caminaba esperando vivir un poco más.

Una noche, mientras moría (en una de las ocasiones en las que todo había sucedido rápido) observó un brillo de luz verde, no muy lejos de donde se encontraba. Tan rápido como había estado, se había ido y entonces el había muerto. No supo que significaba en realidad, pero fue hasta cuando se encontraba buscando comida fuera de una cafetería equipada con todo pero extrañamente vacía, que la vio. Afuera, parecía perdida.

La mirada desorientada, le recordaba a la que él alguna vez tuvo. Y ella lo vio, desde afuera, caminó hacia él pero cuando llegó a la puerta, los cuervos la atacaron. Estrellaron su cuerpo contra el vidrio, destrozándolo todo, él intentó ayudarla pero no pudo. El cuerpo de ella desapareció y a los segundos la luz verde se vio a lo lejos.

Entonces supo hacia dónde se tenía que dirigir.